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sábado, 8 de abril de 2017

Lisboa, antigua y señorial

Después de un año si publicar nada en este blog, pido mil perdones, vuelvo para contaros nuestro paso por Lisboa. A lo largo del texto hay palabras en negrita, clikeando sobre ellas encontraréis información de ese lugar en concreto. Y ahora nos vamos a la capital de Portugal, ¿me acompañas?


Antigua y señorial, precisamente esta fue la impresión que me lleve de Lisboa al ver la ciudad por primera vez, un lugar antiguo pero elegante.

Llegamos a la ciudad lusa en avión desde Madrid, un viaje tranquilo y divertido. Nuestro primer destino fue el apartamento donde íbamos a pasar unos días, un alojamiento ni más ni menos que para diez personas del que tengo que decir que es totalmente recomendable por su ubicación, decoración, limpieza... y la amabilidad de la propietaria.

Situado muy cerca de la plaza del Marques de Pombal (que delimita la antigua y nueva Lisboa) y al lado de una entrada de metro nos hizo la visita mucho más fácil, eso y el uso de la Lisboa Card que también recomiendo.

Salimos del metro y comenzamos a patear las calles e impresionante avenidas que se presentaban ante nuestros ojos en dirección al Barrio de La Baixa,  Avenida da Liberdade, Plaza de los Restauradores (donde se encuentra el magnífico edificio del Hotel Edén), Plaza del Rossio con el Teatro Nacional y la Plaza de Figueira. De esta última sale la elegante calle peatonal Rua Augusta desde la que puedes entrar en la Plaza del Comercio a través de un Arco de Triunfo. Todavía tengo los ojos como platos al ver tan impresionante lugar, los edificios, el ambiente, el mar... todo es espectacular. Además llegamos en eso días en que se jugaba la última etapa de la competición de fútbol más importante de Europa que para más señas ganó Portugal y una gran pantalla destacaba en la plaza.






Visita obligada fue el Elevador de Santa Justa que es la forma más sencilla de llegar de La Baixa al Barrio Alto. La vistas desde arriba son preciosas y se puede ver perfectamente el Castillo de San Jorge o la Catedral.
Como medio de transporte el elevador abrió sus puertas al público el 10 de julio de 1902 con el nombre de Elevador do Carmo. El día de su inauguración se vendieron más de 3.000 tickets. El Elevador de Santa Justa tiene 45 metros de altura y su estructura nos recuerda a Eiffel, no en vano fue construido por Raoul Mesnier de Ponsard, seguidor del arquitecto francés. Desde su parte superior nos ofrece unas magnificas vistas de La Baixa y ha sido uno de los principales miradores desde su creación. Como curiosidad, el elevador admite 20 personas para subir pero sólo 15 para bajar.
Para subir al Elevador de Santa Justa en Lisboa existen varias opciones:
  • Comprar el ticket en la taquilla al pie del elevador por 5,00€ con dos viajes y acceso al mirador incluidos
  • Usando el crédito de las tarjetas de transporte que usas también para el metro, trenes o autobuses de la Carris: Lisboa Viva, 7Colinas o Viva Viagem
  • Gratis para portadores de la Lisboa Card



No podíamos estar en Lisboa sin disfrutar de un viaje en los tradicionales tranvías que recorren el casco antiguo de la ciudad y por supuesto, elegimos en nº 28, en él fuimos  hasta el Barrio del Chiado, que se reconstruyó tras el incendio de 1988.

Lugar de encuentro en este barrio, es el Café A Brasileira en la Rua Garret y en cuya terraza se encuentra una escultura que representa al poeta Fernando Pessoa.

En realidad el viaje en tranvía se alargó y nos recorrimos en este medio de transporte prácticamente toda la ciudad. 




Para las salidas nocturnas tanto el Barrio Alto como La Alfama son lugares donde encontrarás locales donde cenar, escuchar fados o simplemente tomar algo en una de sus muchas terrazas mientras disfrutas de la buena compañía.



El Barrio de Belén, más alejado del centro de la ciudad, guarda tesoros arquitectónicos dignos de ser visitados: El Monasterio de los Jerónimos, la Torre de Belén, el Puente del 25 de Abril o el Monumento a los Descubridores. Pero además, allí también  pudimos degustar sus famosos Pasteis de Belén.

Nos gustó muchísimo todo el conjunto y os puedo decir que, en mi opinión, este barrio por si solo es suficiente motivo para visitar Lisboa.











Si la parte antigua de la ciudad tiene se encanto de antaño la parte nueva se presenta como una ciudad que mira hacia el futuro con edificios de nueva construcción o preciosos parque que son el pulmón de Lisboa. Nosotros pasamos un rato genial paseando por el parque Eduardo VII que quedaba cerca del alojamiento.



***


También incluimos en nuestro viaje una visita a la cercana ciudad de Sintra y su espectacular Palacio da PenaEste palacio, que a pesar de su “juventud” (se construyó durante el XIX) es uno de los más visitados del país, se alza sobre un entorno natural inigualable, el de la Sierra de Sintra, y está rodeado por un jardín en el que conviven miles de especies botánicas procedentes de todo el planeta.




Para llegar hasta él puedes hacerlo en coche o autobús.


  • Si optas por coger el autobús, tendrás que buscar el nº 434 -que puedes coger junto a la Oficina de Turismo de Sintra-, y llegarás hasta una explanada donde se encuentra la puerta que da acceso al Palacio y al Jardín da Pena. Ahí puedes comprar las entradas y comenzar la visita.
  • Si por el contrario vas en coche (hay indicaciones hacia el Palacio desde que entras en Sintra), te recomendamos aparcarlo al comienzo del recorrido (no se permite el acceso a la explanada de entrada a vehículos privados) y subir paseando hasta la entrada del castillo. Si no quieres hacer todo el camino a pie, también encontrarás varios parkings en distintos niveles durante la subida hacia el palacio.

Información práctica

  • El último tramo de recorrido (unos diez minutos) hasta la puerta del propio palacio debe hacerse a pie o utilizar el microbús (que cuesta 3 € ida y vuelta y cuyo billete se compra en la taquilla junto con la entrada).
  • Te aconsejamos planificar tu visita al Palacio da Pena a primera hora de la mañana, pues dado que es el monumento más frecuentado de Sintra se forman largas colas a partir de media mañana.
  • Otra opción para ahorrar tiempo, si vais a visitar también el Castelo dos Mouros, es comprar la entrada combinada a ambos monumentos en este último, y luego vais al Palacio da Pena y entráis directamente. En el castillo no suele haber cola en la taquilla.
  • Hay una happy hour todos los días entre las 09:30 y las 10:30, durante la que os descontarán 1 € en cada entrada.



No os he comentado nada en cuanto a la gastronomía sencillamente porque en cualquier lugar vais a comer muy bien, eso sí, no os vayáis de Lisboa sin probar su bacalao, da igual de qué manera esté cocinado. Este de la foto estaba riquísimo.




Aquí puedes informarte de cuales son sus platos más típicos.
https://www.lisboa.es/donde-comer/



Llegó el final del viaje y dijimos adiós a Lisboa, o mucho mejor hasta la próxima.





Nosotros volveremos con otro Paseo, Escapada o Viaje.


Julio 2016

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